Proyecto Bachajón-Chilón
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LA SITUACIÓN DEL CAMPO MEXICANO
La desigualdad en materia económica que se vive en México es alarmante, la distribución de la riqueza en nuestro país es una de las peores en el planeta, unos pocos concentran la mayor parte del ingreso nacional, mientras la mayoría de la población enfrenta graves problemas para subsistir. Y algunos sectores sufren más que otros.
El campo, o sea, el sector rural, en términos de mercado, es uno de los más golpeados por las crisis y ha sido excluido por el modelo económico de la nación, lo cual es muy serio si consideramos que el campo es uno de los pilares sobre los cuales se sostiene la estructura económica de cualquier país. Cuando se examinan los diagnósticos que se han elaborado acerca del sector en los últimos años, la información y las estadísticas muestran un panorama desolador; los indicadores económicos y de calidad de vida revelan que, en muchos aspectos, el campo y sus habitantes no sólo no han mejorado, sino que han retrocedido, dejando a los campesinos en condiciones de pobreza comparables a las de países con economías de menor tamaño que la nuestra.

En México, en donde una de cada cuatro personas vive en las zonas rurales, se constata una realidad dolorosa: la mayoría de las personas que allí habitan está en condiciones de pobreza y un buen número de ellas en situación de pobreza extrema. Esta situación es particularmente dramática entre los pueblos indios. A diez años de haber entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (México-Estados Unidos-Canadá), los resultados han sido benéficos para algunas regiones y algunos productores del país, pero la mayoría de los campesinos ha visto severamente deteriorada su actividad económica y su calidad de vida. Muchos de ellos han abandonado por incosteables sus tierras, ejidos y parcelas y han emigrado en número cada vez mayor a las ciudades, que no pueden absorberlos y generan escasez de empleos, o a Estados Unidos, para buscar el sustento de sus familias, en condiciones de injusticia e incluso de riesgo para sus vidas.

Por otra parte, se ha incrementado de manera significativa en el país la importación de alimentos, que pueden ser producidos en nuestro territorio. Sólo en el último decenio se importó, particularmente de Estados Unidos, el 40 por ciento de los alimentos, un aumento del 16 por ciento desde que se implantó el TLCAN.

Frente a esta realidad hiriente, el actual gobierno no se encuentra en capacidad de responder o no tiene la voluntad política para hacerlo, en razón de los compromisos que tiene pactados con la banca internacional y nacional y porque no se decide a renegociar nuevamente el capítulo agropecuario del TLCAN, a decretar una moratoria temporal del mismo o a hacer uso con eficacia de todas las salvaguardas y medidas de protección previstas en el mismo.



Un ejemplo claro es Morelos, donde la situación en el campo es muy grave y obliga a los campesinos de sorgo a bloquear la autopista para obtener apoyos para la producción, ya que ha caído la producción en todos los rubros y se dejó de sembrar miles de hectáreas de maíz, caña de azúcar, cebolla, etcétera, incrementa la pobreza y la migración de campesinos e indígenas.

Mujeres campesinas
En los últimos ocho años la pobreza ha aumentado de manera alarmante en el mundo entero; México, no ha sido la excepción, ya que de su total de habitantes se calcula que son 50 millones de mexicanos los que se han sumado a la pobreza. En los últimos 30 años la población rural, aunque creció más lentamente que la urbana, pasó de 20 millones a 27 millones de habitantes, y de éstos más de 13 millones son mujeres.


La esperanza de vida de las mujeres campesinas es tres años menor que el promedio, el riesgo de morir de parto es el doble, y su jornada de trabajo es de 18 a 19 horas diarias, superior en 42% a la jornada de los hombres. Entre 1989 y 1992 la población femenina empleada como jornalera pasó de un 26 a un 33%.

La pobreza se presenta de manera diferente en las zonas rurales y en las urbanas. Definida ésta como el ingreso familiar por persona inferior a un salario mínimo mientras que sólo el 0.8% percibía más de 10 SM.

La mujer campesina además de enfrentarse a la problemática social-cultural de su respectiva región del país, debe también hacer frente a un fantasma que le amenaza crueldad: El neoliberalismo.
El modelo neoliberal ha forzado a que los precios de buena parte de los productos agrícolas se encuentren sumamente bajos, en consecuencia las importaciones de alimentos baratos inundan los mercados laborales, las familias campesinas y agricultoras ya no pueden producir alimentos para sus propias familias y comunidades y se ven forzadas a salir de su tierra.
Los resultados de la aplicación de un modelo económico neoliberal han derivado en la destrucción de comunidades y culturas rurales, imponiendo nuevos patrones de alimentación y reproducción cultural.
Los alimentos locales y tradicionales están siendo reemplazados por productos alimenticios importados, de bajo precio y a menudo de más baja calidad.


Bajo esta lógica los campesinos se ven obligados a desplazarse en busca de tierras o empleos, en el mejor de los casos permanecen en el país, en donde sufrirán la desigualdad de oportunidades por discriminación y falta de preparación.

Según el Instituto Nacional de las mujeres el 60 por ciento de las personas mayores de 15 años no tienen ninguna instrucción. Son mujeres y son mujeres rurales.
El campo mexicano necesita una inyección de vida, y uno de los mejores comienzos sería dignificar y reconocer a las mujeres como engrane social fundamental, pues su participación en las actividades productivas cada vez influye más en los indicadores económicos nacionales.

Las mujeres campesinas mexicanas no quieren ser muy felices por no saber leer y escribir, y por ende, no entender los periódicos, por ejemplo.

Las campesinas mexicanas desean ser felices con una mejor política social, que pugne por mejoras en zonas rurales, y además se apegue a los mandatos constitucionales que velan por el desarrollo del campo, y por supuesto por los derechos de las mujeres, y la igualdad de género.
En el extremo del caso huyen tras el sueño americano y engrosan las listan de emigrantes hacia Estados Unidos, dejando tierra familia y mujeres atrás.
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Comercio justo
En el actual entorno económico del libre comercio, los pequeños productores de países con altos niveles de marginación, como México, se enfrentan con múltiples obstáculos en la comercialización de sus productos: la competencia internacional desregulada; precios excesivamente bajos e inestables en las bolsas internacionales; la falta de acceso a créditos comerciales; la falta de infraestructura comercial, y la carencia de suficientes instrumentos de fomento al desarrollo económico de los pequeños productores.
El Comercio Justo, por otro lado, representa una relación más directa y solidaria entre el consumidor y el pequeño productor. Al eliminar la intermediación excesiva o "coyotaje", se procura un trato comercial más justo, tanto para el pequeño productor como para el consumidor. De esta manera, el productor logra obtener un ingreso digno que refleja el valor real de su trabajo y le permite impulsar sus propios medios de desarrollo comunitario y comercial. A cambio, el consumidor obtiene un producto de alta calidad integral (calidad física, social, cultural y ecológica) a un precio razonable mientras brinda apoyo al desarrollo sustentable del productor.
El Comercio Justo no es caridad, sino la elección consciente por parte del consumidor para compensar de manera justa al productor en el momento de realizar una compra.

Las Estrategias del Comercio Justo

Organizaciones tales como Fair Trade Labelling Organizations International (FLO), International Federation of Alternative Trade (IFAT), entre otros, y sus redes internacionales, desarrollan, apoyan e impulsan los diferentes esquemas de Comercio Justo. Actualmente, las principales estrategias del Comercio Justo en el mundo son:
Tiendas de Comercio Justo. Estas tiendas, establecidas por diversas Organizaciones de Comercio Alternativo europeas y norteamericanas y, más recientemente en México y otros países a partir de los años sesenta, representan los primeros esfuerzos del Comercio Justo. En ellas se venden artículos producidos por organizaciones de pequeños productores y artesanos marginados de diferentes partes del mundo.
Sellos de Comercio Justo. Aparte del Sello Mexicano, existen s sellos de garantía, agrupados en FLO, en 17 países industrializados (Europa, EU, Canadá y Japón). Empresas privadas y sociales utilizan el sello de garantía en sus productos como aval del cumpliendo con los criterios internacionales de Comercio Justo. Hasta la fecha, existen 7 productos que pueden llevar un sello de garantía: café, cacao, miel, plátano, azúcar, jugo de naranja y té.
Empresas de Comercio Justo. Estas empresas comercializadoras, integradas enteramente por pequeños productores, o en asociación con organismos civiles y/o empresas privadas, desarrollan productos, marcas, sistemas de distribución y puntos de venta para ampliar el alcance de los productos de sus socios en los diferentes mercados, tanto en México, como en otros países.
Bajo estos esquemas, el Comercio Justo ha conquistado partes relevantes del mercado. En algunos países, los productos de Comercio Justo, en particular el café y el plátano, tienen una participación de 5% a 20% del mercado nacional respectivamente.

El Comercio Justo en México
Decenas de grupos de pequeños productores de café, miel y jugo de naranja participan en el Comercio Justo internacional.
• México es el primer exportador de café de Comercio Justo (y orgánico) certificado a nivel mundial.
• México es el primer país de productores que lanzó, vía Comercio Justo México, A.C., un sello de Comercio Justo en su país.
• La certificadora mexicana de Comercio Justo es la primera instancia de certificación formal de Comercio Justo en un país de alta marginación.
¿Quiénes son los pequeños productores mexicanos?

En nuestro país, millones de familias con una larga tradición de autoconsumo viven marginadas en zonas de alta biodiversidad. Muchas de ellas pertenecen a grupos indígenas, y sus comunidades se caracterizan por arraigados valores y estructuras culturales, sociales y ecológicos.
Por cuestiones de superviviencia, estos pequeños productores se han visto obligados a producir productos destinados a los mercados de consumo masivo en los países industrializados. Sin embargo, esto ha creado una gran dependencia de los monocultivos, lo que les ha hecho vulnerables a factores económicos externos, como la baja generalizada en los precios internacionales de dichos productos.
Los bajos precios de sus productos en las bolsas internacionales, junto con la baja capitalización y poco acceso a infraestructura dentro del país, limitan su capacidad para construir alternativas viables de producción comercial dentro de sus comunidades. Como consecuencia, muchos de ellos se ven inducidos, con cada vez mayor fuerza, a emigrar, siendo objeto de violencia, discriminación, etc. Esto a su vez contribuye a la desintegración de las comunidades y de los valores que las unen.
No obstante las condiciones adversas que enfrentan los pequeños productores y sus comunidades, muchos de ellos cuentan con estructuras organizativas y económicas sólidas. Los esfuerzos de Comercio Justo buscan trabajar con y unir a estas organizaciones sociales en la creación de condiciones comerciales justas que permitan a los pequeños productores mejorar su nivel de vida y desarrollarse dentro de sus comunidades.





La etnia tzeltal es una de las etnias mayas que quedan en nuestro país. La situación en la que viven es muy difícil, la mayoría de estos grupos vive en la zona de los altos y la selva, en el estado de Chiapas. El municipio de Chilón es una de las zonas cafetaleras mas importantes del estado, y la mayoría de la población está de alguna manera involucrada en este proceso
Este proyecto fue planeado por el CEDIAC (Centro de Derechos Indígenas A.C.) para apoyar a muchas de las comunidades tzeltales del municipio de Chilón, Chiapas. Este proyecto comienza en Septiembre de 1993 como un esfuerzo para acabar con la marginación económica y social de dicha etnia.
Este proyecto apoya a las comunidades al dar la infraestructura suficiente para que estas comunidades puedan comercializar su café y que este no sea vendido a los denominados “coyotes” (intermediarios que compran a muy bajo precio la cosecha).
El CEDIAC en coordinación con algunos empresarios consiguieron (donaciones y compras) maquinaria necesaria para procesar el café. Las maquinas encargadas de la primera parte del proceso (beneficio primario) que en este caso es por el método húmedo se encuentran directamente en las comunidades, estas maquinas son despulpadoras-lavadoras y secadoras del grano.
Después este café ya seco, conocido como café pergamino, se transporta al pueblo de Chilón, donde se encuentra el CEDIAC, ahí se toman muestras para conocer la calidad del café y es pesado el envío, ya con estos datos se le asigna un precio según tablas establecidas. Después el grano se pasa por una descascarilladora, luego por una tostadora y al final por molinos.
Cuando se tiene el café molido es empacado para posteriormente enviarlo según los pedidos que se tengan.
Cuando el café fue vendido se le paga a los productores según el muestreo anterior.
Además de los dueños de los cafetales también se beneficia a mas de quinientas mujeres encargadas de bordar las bolsas artesanales de una de las presentaciones del producto.
El proyecto apoya a las comunidades al comprar a un precio justo el café que cosechan. También los apoyan al darles cursos sobre la forma de cultivo para lograr la certificación de “Café organico”, lo cual implica la selección del terreno, tipo de sombra, transplante, conservación de suelos, fertilización, control de plagas y corte del fruto, con lo cual le daun un mayor valor a su producto.
Se tiene contemplado que en el futuro, la empresa no funcione como un intermediario, sino que la maquinaria sea utilizada directamente por el productor para cumplir con sus pedidos. Para esto actualmente se dan pequeños cursos a algunos integrantes de las comunidades en el manejo de las máquinas.
     
     
   
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